Los Dos Patitos

Los dos patitos por fin han llegado, juntos de la mano, ó del ala según se quiera verlo, pero lo cierto es que el 22 es un número ciertamente bonito…

Hoy es un día lluvioso; y con el diluvio universal azotando sin piedad la parte norte del país, poco hay que hacer en este pequeño refugio atemporal de civilización humana llamado Vegacillo.

Hoy es tu cumpleaños, pero como esto de los mails consiste (desde el punto de vista del emisor) en un ineludible “yohabloytúescuchas”, espero que tengas a bien dejarme por esta vez el peso de las palabras y acompañarme en este viaje escrito…

…Y es que llueva ó no, el verano siempre suele ser sinónimo de viajes, ya sean estos físicos, ó mentales, quizá para evadirse de las tensiones del año.

Este año, sin embargo es distinto; pues es el comienzo del segundo gran cambio (de la universidad al trabajo) de pronto te das cuenta de que las vacaciones no son de tres meses, sino de uno a lo sumo, y si a eso le restas quince días para estudiar alguna horrenda asignatura que haya mancillado con su nombre el mes de Septiembre, no queda más que una quincena de reposo y descanso en los verdes campos de la húmeda región norteña.

Bueno, ese es el lado menos atractivo, pero todo esto, como todo, también tiene su parte buena: lo cierto es que con menos tiempo, se aprovechan mejor los días (bendita contradicción!), y tiempo he tenido ya para continuar la epopeya viajera que comenzó en Barcelona y escaparme a Salvador unos días.

Por otra parte, trabajar en Julio puede llegar a ser cansino por momentos, pero la emoción de cobrar tu primer sueldo creo que lo compensa con creces. Imagínate, años viviendo de la paga, y sin más, llega un día en el que eso de que te paguen por algo que haces, resulta ser real, y bastante más rentable que vivir de la caridad familiar.

Trabajo para una empresa, bueno, en realidad, siendo más exactos, para mi propia universidad, como becario, y aunque de momento sólo me dedico a leer, informarme e investigar, supuestamente llegará un momento en el que sea capaz de desarrollar un programa informático para orquestar los esfuerzos de la empresa en su afán de ser “más verdes”