Tengo el Don de Hacer que la Gente Sonría…

Bien, he sufrido unos cuantos reveses… para empezar he suspendido el examen de conducir, en el que por cierto, me sentía más inseguro que una patata en una sartén… ni siquiera tenía apenas fuerza para accionar los pedales, y la moral durante el examen brillaba por su ausencia… El desenlace no me provocó ni sorpresa, ni decepción: lógico, ni yo mismo me creía capaz de conseguirlo… no sabía ni lo que estaba haciendo.

Además he perdido clase, y es un auténtico engorro, me faltan ganas para estudiar, todo el ímpetu, todas las ganas de cambiar y comerme el mundo que tenía en Septiembre se han ido diluyendo en unos pocos días hasta quedarse en la nada…

Algo ha cambiado, ahora tengo –por el momento- una fachada sonriente, y sí que es verdad que soy más positivo, y que noto que he aprendido un montón de cosas de la vida, pero en el fondo, está un pequeño yo, que no sabe qué es lo que tiene que hacer, que necesita alguna guía, una mano amiga.

Sigo, sigo inmerso en una profunda desidia hacia mi carrera, el mundo no funciona como a mí me gustaría…

Por eso tengo que cambiarlo, por eso tengo que dar ejemplo, tengo que predicar con mi mirada y con mi sonrisa, tengo que demostrar que es posible, me costará más ó menos, probablemente mucho más de lo normal, pero al fin he encontrado la forma en la que me gustaría ser y o estoy dispuesto a renunciar a ello

El mundo real exige esfuerzo y sacrificio, pero no necesariamente odio y rutina… seguro que hay alguna forma de ser ingenioso sin ser cuadrado, de tener ideas brillantes sin que sus destellos no me dejen ver a las personas que tengo al lado…

Hace poco que me he descubierto: he descubierto a un yo rebosante de simpatía y bondad, que la verdad ha calado muy hondo dentro de mí, y no quiero que se vaya. No va a ser fácil. Nadie ha dicho que vaya a serlo. Pero sólo hay una forma de comprobar si funciona ó falla: intentándolo.

Tengo el don de hacer que la gente sonría, y es un regalo excepcional, pues sé que en el fondo, no tengo mayor recompensa que la de ver una sonrisa dibujada en las caras de los que me rodean…

Hay un montón de cosas para las que no hacen falta sonrisas: para trabajar no hacen falta sonrisas, para ligar tampoco hacen falta sonrisas… pero no me importa, a mí me hacen falta sonrisas, así que se acabó ser como los demás quieren que sea. Voy a ser yo, y voy a conseguir todo lo que me propongo; porque precisamente, ésa es una parte de mi YO.

Y la felicidad sólo la alcanzaré siendo yo mismo, de ninguna otra manera es posible… y si ella tiene novio, ¿qué más me da?, sé lo que siento por ella, y si estuviese más tiempo con ella la conquistaría y saldría con ella, pero si no, pues a otra cosa mariposa, que tampoco ella es lo único en el mundo.

La ingeniería me aburre, pero supone un reto constante y exigente, que permite que mi mente se mantenga en forma, y con suerte será lo que me haga ganar dinero… para… ser independiente, para empezar para ser independiente, eso es… y luego para comprarme la última consola y todos los juegos de rol, y jugar hasta que me aburra, ó para pagar el online sin tener que preocuparme, ó para hacer regalos a mis amigos, ó para buscar cosas cada vez más interesantes, como los cristales de murano.

Me estoy quedando calvo, sí, pero hasta donde sé yo es o no es ninguna enfermedad mortal, así que con suerte me queda toda una vida por descubrir… además si una tía no se enamora de mí por mi (ausencia de) pelo, pues ella se lo pierde, porque estoy bastante convencido de que sería un novio genial, al menos mejor que unos cuantos, y en fin que me he cansado. Sienta bien esto de escribir. Chao!

Determinismo Cosmológico vs Determinismo Teológico

Determinismo cosmológico: El destino

Según Heráclito, al que recurrieron los estoicos a fin de averiguar el orden del cosmos, todo se explica por alguna razón, y como la serie de razones no puede ser infinita, debe de existir una razón primera y común que será la que rija el universo.

Los estoicos interpretaron esta teoría afirmando que si esa razón era la Ley del universo, también sería el destino que conlleva a lo fatal y la providencia que cuida de las cosas.

De esto se deriva que los hombres no pueden hacer nada para rebelarse contra su destino, Sólo sería libre entonces quien conoce la necesidad.

El sabio ideal, el modelo ideal de vida es el de aquella persona que sabiendo que su felicidad exterior está condicionada por el destino, trata de buscar cierta paz interior.

Para ello es necesario hacerse insensible a las opiniones ajenas, por lo que la imperturbabilidad se erige como la única fuente de felicidad.

Determinismo teológico: la predestinación

De nuevo se parte del conflicto entre el orden causal y la libertad.

Dos factores específicamente teológicos agudizan el problema:** Si Dios es la causa de todo, entonces también sería causante de las acciones humanas.

**Si Dios es omnisciente, será porque ya ha predeterminado todo de antemano.

Ante esto de han adoptado dos posiciones extremas: El pelagianismo—aboga por la libertad de las personas y su esfuerzo personal.

El Jansenismo, que invita a abandonarse en las manos de Dios.

Los reformadores protestantes optaron por esta última postura, negando de esta manera el libre albedrío de los seres humanos.

Los católicos, sin embargo, trataron de defenderse de los ataques protestantes afirmando que tanto Dios como los propios hombres tienen parte en los actos humanos.

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Interesante comparativa acerca de ambos tipos de Determinismo… parece que estás determinado a determinar lo que determina el destino de la humanidad… 😉

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